La Estrella del Pincha y la Aventura de Juanse

Era una noche tranquila. La luna iluminaba la ventana de la casa y el viento hacía bailar las hojas de los árboles. Juanse ya estaba en la cama. Abrazaba su pelota de fútbol favorita mientras pensaba en lo mucho que le gustaba ir al jardín Sala Pato Ñato y, sobre todo, en esos días especiales cuando iba a la cancha a alentar al Pincha. Antes de cerrar los ojos, susurró: —Ojalá pudiera vivir una aventura con Estudiantes.
En ese mismo instante, una pequeña luz roja y blanca apareció en su habitación. La luz comenzó a girar lentamente hasta convertirse en una estrella brillante. —Hola, Juanse —dijo la estrella con una voz dulce—. Soy la Estrella del Pincha. Esta noche necesito tu ayuda. Juanse abrió grandes los ojos. —¿La mía? —Sí. Pero no vas a estar solo.
La estrella hizo un pequeño giro y, de repente, aparecieron Judith y Milo, todavía en pijama. —¿Qué pasa? —preguntó Judith riéndose. —¡Qué aventura vamos a vivir! —gritó Milo, dando un saltito. La estrella sonrió. —Los tres tienen un corazón valiente. ¿Están listos? —¡Sí! —respondieron al mismo tiempo.
Entonces la habitación desapareció lentamente y una enorme nube roja y blanca apareció debajo de ellos. La nube comenzó a volar por encima de las casas, los árboles, los ríos y las luces de la ciudad. Desde arriba todo parecía diminuto. —¡Miren qué lindo! —dijo Judith. —¡Parece un mapa! —agregó Milo. Juanse sonreía sin dejar de mirar el cielo lleno de estrellas.
Después de un rato, la nube comenzó a descender. Frente a ellos apareció un estadio enorme, iluminado con miles de luces rojas y blancas. Las tribunas cantaban con alegría. Los bombos sonaban fuerte. Las banderas se movían como si saludaran a Juanse. —¡Es la cancha del Pincha! —dijo emocionado.
Pero algo no estaba bien. No se escuchaban risas de niños. La estrella explicó: —La Alegría del Fútbol se escondió porque hace tiempo nadie recuerda que jugar es compartir, divertirse y ayudar a los demás. Solo ustedes pueden encontrarla.
Los tres amigos comenzaron la búsqueda. Primero encontraron a un nene que estaba triste porque había errado un gol. Juanse le dio la mano. —No importa si la pelota entra o no. Lo importante es seguir intentando. El nene volvió a sonreír. Una pequeña luz apareció en el cielo.
Después encontraron a una nena que no se animaba a jugar. Judith la invitó. —Vení con nosotros. Siempre hay lugar para un amigo más. La nena empezó a correr feliz. Otra luz iluminó el estadio.
Más adelante apareció un perrito con una pelota en la boca. Milo comenzó a jugar con él. En pocos minutos todos los chicos reían mientras corrían detrás de la pelota. La tercera luz brilló con muchísima fuerza.
Entonces el estadio entero comenzó a iluminarse. Las tribunas cantaban cada vez más fuerte. Miles de papelitos rojos y blancos caían lentamente desde el cielo. La Estrella del Pincha apareció nuevamente. —Lo lograron. No ganaron una copa... Ganaron algo todavía más importante. Recordaron que el fútbol une a las familias, hace amigos y llena de felicidad a los chicos.
De pronto, una pelota dorada cayó suavemente en las manos de Juanse. —Guardala siempre en tu corazón —dijo la estrella—. Cada vez que juegues con alegría, esta pelota brillará, aunque nadie más pueda verla.
Era momento de volver. La nube mágica los llevó otra vez hasta su casa. Antes de despedirse, la estrella les guiñó un ojo. —Cada vez que vayan juntos a ver al Pincha, yo voy a estar brillando sobre el estadio.
Los tres cerraron los ojos. A la mañana siguiente, Juanse se despertó muy contento. Se preparó para ir al jardín Sala Pato Ñato. Antes de salir, miró a Judith y a Milo. Los tres se sonrieron. Ninguno dijo una palabra. Pero todos sabían que aquella aventura había sido real.
Y cada vez que la familia iba a la cancha a alentar al Pincha, Juanse levantaba la vista hacia el cielo. Siempre encontraba una estrella roja y blanca brillando muy fuerte. Y en su corazón escuchaba una voz que decía: —Seguí soñando, Juanse. Los sueños más lindos son los que se viven con amor, con la familia y con una pelota en los pies.
Y colorín colorado... este cuento, por hoy, ha terminado. 🌙❤️🤍⚽
Inicia sesión para calificar esta historia